Recetario de la abuela
Este recetario comenzó a escribirse hace aproximadamente 90 años, mucho antes de que yo existiera y mucho antes de que muchas de las historias de mi familia fueran siquiera recuerdos.
Entre sus páginas quedaron escritas recetas, pero también quedó algo mucho más difícil de conservar: una parte de ella.
Su letra, sus formas de preparar cada plato, las medidas que solo ella entendía, los pequeños secretos que probablemente nunca aparecieron en ninguna receta formal.
Con el paso de los años, las generaciones cambiaron, las cocinas cambiaron y muchas cosas dejaron de hacerse como antes.
Pero este recetario permaneció, llevando consigo sabores de una época que ya no existe y recuerdos de una mujer que, aunque ya no esté, todavía puede aparecer en una mesa familiar a través de una receta.
Porque hay familias que heredan casas, joyas o fotografías.
La nuestra heredó una manera de querer.
Y quizás eso es lo más bonito de estas páginas: que cada vez que alguien prepara una de sus recetas, mi abuela vuelve un poquito a casa.
Han pasado aproximadamente 90 años.
Y todavía hay algo de ella que sigue alimentando a nuestra familia.
