Mi primer triciclo

Mi primer triciclo

Aquel triciclo rojo sigue guardado en el rincón del garaje, cubierto por el polvo de los años y con los pedales gastados de tanto rodar. Todavía me parece escuchar las risas de mi abuelo guiándome por la terraza, corriendo a mi lado para que no perdiera el equilibrio mientras yo creía que estaba conquistando el mundo sobre tres ruedas.

Al pasar la mano por su manubrio, el tiempo parece retroceder de golpe. Vuelven los domingos de infancia, la paciencia infinita de su voz y la certeza de que los mejores refugios siempre fueron esos momentos compartidos a su lado.

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