Las últimas flores de la Ita
Estas flores me las dibujó mi abuela, La Ita. No sabía que serían las últimas. Quizás por eso hoy las miro de una manera distinta. Son solamente unas flores dibujadas sobre un papel. Unas líneas hechas por sus manos, con su propia letra, con su propia manera de dibujar. Pero esas manos ya no pueden volver a dibujar para mí.
Me gusta pensar que, cuando las dibujó, no imaginaba que algún día yo las guardaría como uno de mis tesoros más importantes. Que alguien, muchos años después, miraría esos trazos buscando encontrarla a ella.
Su forma de hacer una línea.La presión de su mano.
El tiempo que se tomó para dibujarlas. Todo quedó ahí.
A veces la vida se lleva a las personas sin avisarnos cuál será la última vez.
El último abrazo.
La última conversación.
El último dibujo.
No son solamente flores. Son una pequeña prueba de que sus manos estuvieron aquí. De que La Ita me quiso. De que, antes de irse, dejó algo hecho especialmente para mí.
