La infancia que mi abuela me guardó
Un álbum hecho para una yo que todavía no sabía cuánto iba a extrañarla
Este álbum me lo hizo mi abuela para que, algún día, cuando fuera grande, pudiera mirar hacia atrás y recordar mi infancia junto a ella.
En sus páginas guardó fotografías, momentos y pequeños pedacitos de una vida que apenas estaba comenzando. Quería que en el futuro pudiera verme crecer, recordar cómo era de chiquita y volver a esos días que, seguramente, para ella también eran los más especiales.
Y tenía razón. Llegó el futuro.
Hoy abro este álbum y me encuentro con una niña que apenas reconozco. Veo cuánto he crecido, cuánto he cambiado y todas las versiones de mí que han existido desde entonces.
Pero hay algo que duele un poquito más al pasar las páginas: ella ya no está aquí para ver en quién me convertí.
A veces quisiera poder sentarme a su lado, mostrarle estas fotos y contarle todo lo que ha pasado desde entonces. Quisiera preguntarle qué recuerda de cada momento, escucharla contarme las historias que seguramente yo ya olvidé y poder darle las gracias por haber tenido la ternura de guardar mi infancia para mí.
Quizás cuando hizo este álbum no imaginó cuánto iba a necesitarlo algún día.
Porque mi abuela no solamente estaba guardando fotografías. Estaba pensando en mi futuro. En una versión de mí que todavía no existía, pero que algún día necesitaría volver a sentirse cerquita de ella.
Y qué regalo tan grande me dejó.
Hoy puedo ver a la niña que fui, pero también puedo verla a ella detrás de cada recuerdo. En cada fotografía hay un pedacito de su amor, de su tiempo y de las ganas que tenía de verme crecer.
Mi abuela sabía que algún día iba a querer volver a mi infancia. Lo que quizás no sabía era que también iba a necesitarla a ella para sentir que todavía podía regresar a sus brazos.
Me hizo este álbum para que nunca olvidara quién fui.
Y ahora, cada vez que lo abro, siento que es ella quien me recuerda cuánto me quiso.
