El escarabajo rojo

El escarabajo rojo

Mi vecino tenía este escarabajo y yo llevaba semanas mirándolo cada vez que jugábamos. Me gustaba abrirle las puertas y estacionarlo con cuidado junto a nuestros otros carros. Él siempre me dejaba manejarlo, pero al despedirnos lo guardaba en su caja.

El día de mi cumpleaños llegó sin papel de regalo. Traía el escarabajo entre las manos y me dijo que ahora era mío. Yo le pregunté varias veces si estaba seguro.

Esa tarde lo estrenamos juntos en una ciudad hecha de cajas. Antes de irse, reservé un espacio frente a su garaje. Le prometí que ahí siempre podía estacionar.

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