El álbum de las reuniones
De pequeño me gustaba buscarme en este álbum. Pasaba rápido las páginas hasta encontrar alguna foto mía y le preguntaba a mi mamá cuántos años tenía. A veces era tan bebé que no creía que ese niño pudiera ser yo.
Ella se sentaba conmigo y completaba lo que la foto no mostraba: quién había llegado de visita, por qué mi hermana estaba haciendo esa cara o qué pasó después de cortar la torta.
Con el tiempo aprendí las historias, pero seguía pidiéndoselas. Me gustaba escuchar cómo las contaba y señalar detalles nuevos, como un juguete olvidado al fondo o la mano de alguien entrando en la foto.
