Cuando todavía cabía en tus brazos
No recuerdo haberme arropado con esta cobija. La conozco por las fotos y por las veces que mi mamá la sacaba del cajón para enseñármela. La extendía sobre la cama y decía que hasta me cubría de sobra.
De niña intentaba arropar a mis muñecas con ella, pero mi mamá me pedía que la cuidara. Entonces me contaba dónde la había comprado, cómo me quedaba dormida después del baño y cuánto me movía antes de encontrar una posición cómoda.
Ahora la sostengo y me cuesta creer que alguna vez me cubriera por completo. Mi mamá todavía la dobla con cuidado antes de volver a guardarla.
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De niña intentaba arropar a mis muñecas con ella, pero mi mamá me pedía que la cuidara. Entonces me contaba dónde la había comprado, cómo me quedaba dormida después del baño y cuánto me movía antes de encontrar una posición cómoda.
Ahora la sostengo y me cuesta creer que alguna vez me cubriera por completo. Mi mamá todavía la dobla con cuidado antes de volver a guardarla.
